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Caminar adelgaza y es sano pero aprende a hacerlo bien

Caminar no es el “deporte de los ancianos” como nos han hecho creer muchas veces. Caminar, de una manera programada y siendo constantes y conscientes de lo que estamos haciendo es un deporte tan sano o más que la mayoría de los que nos proponen en los gimnasios. Y no solo para quemar calorías, también para mejorar el estado de salud en general, sin olvidar la mente y el alma. No produce lesiones y además es muy económico. ¡La cuesta de enero la podrás subir a buen ritmo!

 

1- Para comenzar a caminar con buen pie, lo primero hazte con unas zapatillas de caminar y una ropa cómoda y transpirable. Es muy importante sentirse a agusto y ligero. No es lo mismo salir a caminar que a correr; por tanto, para caminar no elijas zapatillas de running ya que éstas colocan el cuerpo en una posición demasiado inclinada hacia delante; y esto puede resultar incómodo para la marcha.

La suela de la zapatilla debe ser lo suficientemente gruesa para no desgastarse con el paso de los kilómetros, ni causar dolor si caminamos por superficies irregulares.

El dedo gordo no debe tocar el zapato porque, con el tiempo, podría acabar lesionando la uña. El resto de los dedos deben gozar de cierta movilidad dentro de la zapatilla.

La flexibilidad es también muy importante. Como mínimo debe poder doblarse sin hacer apenas fuerza en la zona de metatarsos y dedos. Y, por último, atención al peso. No debería sobrepasar los 300 gr. Cuanto menos pese, mejor ya que el peso repercute a nivel energético, biomecánico y muscular. Si la zapatilla pesa demasiado nos vemos obligados a aumentar el trabajo de músculos como los isquiotibiales en fase de vuelo.

Aunque creas que el tema del calzado es secundario no es así. Si no vas cómoda, si las zapatillas te rozan, si te duelen las plantas de los pies después de una caminata, te rendirás enseguida y, por tanto, echarás al traste tu idea de caminar para adelgazar.

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Elegir las zapatillas adecuadas para caminar es el primer paso para cumplir con tu objetivo y no rendirte

 

2- No tengas prisa. Dicen que las prisas no son buenas para nada pues para caminar tampoco. Conviene que te puedas centrar en la actividad que estás realizando al cien por cien. Si tu cabeza está en otro lado, los resultados no serán los mismos. Por eso es bueno que camines sin rumbo, sin pensar a dónde vas o si tienes que llegar a una meta. Una investigación científica de la Universidad de Standford reveló que caminar de esta forma no solo resulta beneficioso para el cuerpo sino que también estimula la creatividad. Haciéndolo de este modo, la solución a tus problemas te surgen de forma más espontánea y a la vez y sin darte cuenta vas quemando calorías. Muy fácil, no?

Group Of Women Power Walking On Urban Street
Group Of Women Power Walking On Urban Street

3- Está archidemostrado que caminar adelgaza porque el metabolismo se acelera y eso conlleva mayor gasto energético y quema de calorías. Cuanto más rápido sea tu ritmo más kilos perderás. Además, la masa muscular irá aumentando y eso hará que quemes más calorías y más deprisa. Si vas a caminar por primera vez es mejor empezar recorriendo más distancia que haciéndolo muy deprisa. Procura, no obstante, cada ciertos minutos realizar algún sprint de 30 segundos o un minuto. Los cambios de ritmo ayudan en la quema de grasa. Según el National Center for Biotechnology Information se necesitan un mínimo de 10.000 pasos (unos 8 kilómetros) para que la actividad resulte beneficiosa para la salud. Y, si queremos adelgazar el ritmo no debe ser inferior a los 5 km/h. Un estudio del Colegio Americano de Medicina del Deporte  revela que un hombre que recorre 1.600 metros quema entre 124 y 88 calorías, mientras que una mujer, entre 105 y 74. Para facilitarte las cuentas, en el mercado existen podómetros y aplicaciones de móvil que van contando tus pasos. Tampoco te olvides de la hidratación. Beber agua del tiempo después del ejercicio es fundamental.

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4- Además de ir perdiendo peso, si eres constante mejorará tu salud en general. Al tratarse de una actividad de carga (el propio peso) los huesos se estimulan y fortalecen, aumentando la densidad ósea -muy importante sobre todo para las mujeres que la van perdiendo con la edad-. Un buen paseo puede ayudar a fortalecer y dar forma a las piernas, definiendo las pantorrillas, cuádriceps e isquiotibiales y ayudando al levantamiento de los glúteos. Si además se presta atención a la postura mientras se camina, se pueden tonificar los abdominales y reducir la cintura.

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5- Caminar a la luz del día es muy beneficioso. Normalmente vamos de casa al trabajo y del trabajo a casa sin exponernos apenas a la luz solar y, sin embargo, es muy beneficioso para incrementar los niveles de vitamina D del cuerpo, un nutriente difícil de obtener a partir de los alimentos, pero que se puede sintetizar a través de la exposición a la luz solar. La vitamina D juega un papel muy importante para la salud de los huesos y del sistema inmunitario.

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6- Son muchos los estudios que han revelado que caminar es una buena terapia para combatir la depresión y todos sus síntomas. Caminar 30 minutos diarios es ideal para salir de una crisis depresiva y también para prevenir caer en este problema. Caminando mejoras tu perspectiva, alivias las tensiones y disminuyes el estrés. También te puede ayudar a construir tu confianza y mejorar tu auto-imagen. Uno de los consejos más recomendados es dejar el móvil en casa o, al menos, no llevarlo en la mano. Cada vez son más las firmas que diseñan ropa deportiva con bolsillos para guardar el móvil y ayudarte a desconectar durante tu paseo.

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Para evitar ir pendiente del móvil y estrenarte, muchas firmas ya fabrican prendas deportivas con bolsillos para guardarlos

7- Es muy importante el calentamiento y el enfriamiento. Empieza tus caminatas calentando los músculos para incrementar tus niveles de oxígeno y la circulación sanguínea de tu cuerpo. Será suficiente con hacerlo a paso moderado durante 5 minutos. Y nunca termines de golpe. Debes pasar por la etapa de enfriamiento. Para ello, durante los últimos 3 ó 4  minutos baja el ritmo de tu caminata a paso suave. Así los latidos de tu corazón disminuirán gradualmente y evitarás que la sangre se estanque en zonas  periféricas como manos y pies. También evitarás cambios de presión arterial bruscos.

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