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La ceremonia del té en la cabeza. Un gustazo

Si hay algo a lo que me niego a renunciar en este mundo es a los masajes craneales. Me resultan tan y tan placenteros que me pasaría las horas muertas dejándome llevar por manos expertas. De hecho, cuando vi hace muchos años un masajeador capilar en un mercadillo londinense no dudé en comprarlo. Consistía en unos filamentos de metal que se adaptaban al casco capilar y que, así suelto, parecía más un batidor de claras de huevo o un artilugio de tortura de la Santa Inquisición. No logré la satisfacción plena porque o bien, si me automasajeaba, se me cansaba el brazo y si tiraba de algún incauto voluntario, acababa metiéndome alguno de esos brazos asesinos en el ojo. El aparato que tenía todas las papeletas para ser subido a wallapop, ha acabado de expositor de collares. 

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Confesada mi adicción, es evidente que pierdo la cabeza siempre que me proponen tocármela. Me da igual si incluye tirones de pelo o charcos de aceites aromáticos resbalando por las sienes; que sea hindú, balinés o filipino… Me vale todo. Y Nadia, máxima responsable del #siempreperfecto salón de belleza The Madroom, se enteró de esta afición tan mía y me invitó a una “ceremonia japonesa del té trasladada a los cuidados del cabello”. ¡Con ese nombre, quién podía resistirse! Y ahora, después de haberlo disfrutado, no sería justo no compartirlo con la humanidad. 

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El tratamiento combina el masaje shiatsu con digitopuntura en una técnica depurada que oxigena la sangre y libera tensiones. Todo ello con aceites esenciales milenarios como comino negro, magnolia, flor de loto, camelia, rosa mosqueta o argón; trabajados todos ellos por el maestro japonés Shu Uemura, cuyos tratamientos capilares están inspirados en la tradicional ceremonia del té. 

Relax

Es una mezcla de relax y placer que pretende armonizar cabello y cuero cabelludo y que empieza con una puesta en escena excepcional: una cabina oscura y privada e impregnada de aromas esenciales y, a partir de ese momento, te dejas llevar. Masaje revitalizante en la parte delantera, lateral y posterior de la cabeza para que el cuero cabelludo empiece a oxigenar la sangre de todos los capilares de la piel de la cabeza. Masaje relajante, que se aplica en la parte delantera, lateral y trasera de la cabeza, lo que proporciona una relajación increíble. En definitiva, 30 intensos y cortísimos minutos de duración, donde se trabaja además del craneo, el cuello, los hombros, trapecios, brazos y manos. El ritual busca el equilibrio y la armonía entre cuerpo y mente y, os aseguro, que lo logra. Si me creéis, probadlo.