Saltar al contenido

La letra con vino entra

La letra con vino entra

Me gusta el vino, viajar y el arte y, hasta el otro día, por ese orden pero, después de ver con mis propios ojos y mi propia tortícolis, la obra que ha realizado el muralista australiano Guido van Helten en los antiguos depósitos de hormigón de las Bodegas Solar de Samaniego, de 13 metros de altura cada uno, he invertido el orden.

Bodegas Solar de Samaniego2

Ahora me gusta el arte, el vino y viajar. Pero, lo cierto es que todo comenzó con un viaje. Fantástico por cierto, por la compañía, el motivo, el destino y el catering (con mucho vino y muy bueno). Así que debo dar por hecho consumado que soy muy veleta y que, como tal, cambio según me da el aire. Y por tanto coloco, en el mismo plano horizontal, viajar, el arte y el vino. La excusa para la escapada a Laguardia, un pueblo precioso en la Rioja alavesa y que aprovecho para recomendároslo a todos, estuvo cuajada de sorpresas pero, la más importante, fue poder contemplar la fuerza que va cogiendo el proyecto “Beber entre líneas” que, hace tres años, puso en marcha la familia Alonso para maridar el arte del buen beber con el del buen escribir y cuyo proceso de creación ha plasmado magistralmente van Helten en la sala llamada por la familia “Catedral del Vino” y decorada por el interiorista Lázaro Rosa-Violán.

El III Premio de Novela Bodegas Solar de Samaniego fue a parar al ensayista, librero y profesor de literatura, Rafael Reig y su novela “Señales de humo”. Para él sí que fue una gran noche: nos conquistó con su verbo, se llevó 25.000 euros y, entre vino y vino, se hartó de firmarnos ejemplares de su obra. Salimos de Solar de Samaniego bien comidos, mejor regados y con una lectura gran reserva para la vuelta a casa. Repetible.

III Premio de Novela Bodegas Solar de Samaniego